Alma desnuda - fragmento





Hoy ha sido un día extraño. Para culminarlo, no estaría de más cerrarlo con fragmento de mi cutre novela.





Alma desnuda


fragmento capítulo II


Irene despertó a media noche al escuchar ruidos extraños. Encendió la lámpara de noche y salió de su habitación. Camino por el pasillo lentamente para averiguar lo que sucedía. Descubrió que los ruidos provenían de la habitación de Ángela. Toco la puerta varias veces y al no recibir una respuesta, entro. Tendida sobre la cama se encontraba Ángela con el rostro cubierto de lágrimas y una turbada lividez que enmarcaban su rostro. Irene se aproximó hacia la cama, la llamo varias veces pero Ángela permanecía con los ojos cerrados. La cogió por los hombros y empezó a sacudirla suavemente. De pronto en un brusco movimiento se estremeció y abrió los ojos
.
«Ángela, Ángela… ¿Estas bien? - ¿Qué te pasa?»

Ángela, permanecía en silencio, bajo las influencias de las últimas instancias del letargo y volvía lentamente a la realidad. Se lanzo en los brazos de Irene al comprender que había despertado.

«Irene fue horrible, tengo miedo. Me encontraba en una pesadilla, parecía tan real. Podía sentir que me consumía. Deseaba despertar pero no podía, era una sensación que sobrepasaba todas mis fuerzas. »

«Tranquila, ya ha pasado todo. Intenta relajarte, voy a prepararte un té, eso te ayudará.»

« No te preocupes estoy bien.»

¿Segura?

«Sí, necesito descansar.»

«Está bien, intenta descansar y mañana lo habrás olvidado todo. Llamame si necesitas algo. ¿De acuerdo? »

«Estaré bien. No te preocupes.»

Ángela se encendió un cigarro, mientas las imágenes recientes aún desfilaban por su mente. Recordaba que se encontraba atrapada en una esfera surrealista, donde no existía el tiempo ni el espacio. El cielo estaba envestido con tres soles; flanqueados por dos anillos dorados que giraban incesantes. El escenario de aquel lugarera un estado de serenidad, donde el viento entonaba un susurro sosegado. El aire remolineaba y se adhería a su piel con el suave envés de las hojas que se desprendían a medida que caminaba por las sombras de los árboles. Sus cabellos se impregnaban con una llovizna perfumada y delicada. La humedad de la tierra desprendía un inolvidable olor a primavera nueva que se mezclaba con la emotiva esencia de tierra mojada. Ángela se sentía arropada de una tranquilidad solemne. Camino hacia donde se encontraba un río y observó como brotaban lirios y amapolas acrisoladas vestidas de siete colores, que al elevarse al firmamento se convertían en aves irisadas. Moraba en un estado puro de armonía virginal, donde deseaba permanecer para siempre. La curiosidad de su personalidad se vio seducida y se adentro entre los arbustos para explorar aquellas tierras edenicas. Camino hasta que empezó a sufrir un cansancio profundo. Se recostó sobre una cama de flores en medio de un campo que se extendía hasta los confines del horizonte. La piel aterciopelada de las flores la colmaban de una sensación extraña pero cautivante. Permaneció recostada hasta que la neblina se adentraba poco a poco y desvanecía el aspecto del primer espacio.

El lugar se trasformo en un reino de tinieblas, un hedor de mortandad, azufre y muerte volaban por el aire como fantasmas errantes. Ángela decidió que tenía que salir de ahí y empezó a caminar, pero un barro espeso con aspecto de sangre se adhería a sus pies y obstruían su huida. Intentaba avanzar lo más rápido posible, pero tropezaba con huesos y piezas de cuerpos humanos. Su serenidad se fue desvaneciendo, y un sentimiento de repulsión y horror se apoderaban de su ser. A lo lejos,vio algo parecido a una luz resplandeciente. Se acerco y vio un arco de fuego. En el centro se encontraba una mano con un gran ojo en el centro. Permaneció inmóvil delante de aquella extraña figura. El ojo no dejaba de mírala fijamente. Su mirada penetró su mente, su alma y su espíritu hasta desnudarla. Ángela sintió una fuerza de energía que surgía de su interior. El halito de su esencia humana se desprendía de su ser. Hubo un momento de gran silencio, hasta que se vio interrumpida por una manifestación de fuego que surgía del arco de luz que rodeaba la figura extraña. El fuego caía como lluvia sobre su piel, dejándola en carne viva. Ángela gritaba horrorizada, y veía como el fuego la consumia


continuara…


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3 comentarios:

Malena dijo...

Un mundo de sensaciones, que se pueden palpar, que se pueden tocar y que te hacen sentir que formas parte de la novela..

Estaba deseando leer más fragmentos de tu "alma desnuda",

Gracias, mi niña

¡Ah!, y en cuanto a lo de una novela "cutre", nada de lo que sale de ti y se plasma en un papel es "cutre"; es algo maravilloso, es tu esencia, es lo que te define.. ¡No lo olvides!

I. Nikolayevich dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
I. Nikolayevich dijo...

Semen retentum venenum est,

eso que has puesto me parece brutal. No puedo añadir más.

Bueno, si. Me gustan tus visitas.

y,

tengo que leerme la primera parte.

¿ese ojo es tuyo?
¿tú eres de ese ojo?


Un beso.

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